K A M C H A T K A

Revista de análisis cultural

Mohamed Ali Ali Salen: Poemas Inéditos

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Mohamed Ali Ali Salem (Aaiún, Sáhara Occidental 1958). Cursa sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal. Estos últimos se ven interrumpidos por la agresión militar del rey de Marruecos, Hassan II al Sáhara Occidental. Reanuda sus estudios matriculándose en humanidades en la universidad Carlos III Madrid. Un año antes de éxodo de la población saharaui de 1974, obtiene el 2º premio de poesía en castellano. En los campamentos de refugiados imparte clases de español. Siete años más tarde pasa a la gestión de centros educativos (director de escuela, delegado provincial de educación e inspector docente). Escribe en 1998, “El globo verde” relato corto editado por la asociación Amigos del Sáhara de Canarias. Participa en la antología de poetas saharauis También en el desierto crecen flores. Escribe “El oasis”, monólogo que representa al Sáhara occidental en el Festival de Teatro “Tres continentes” celebrado en Las Palmas de Gran Canarias. En 1993 se incorpora a la rama diplomática siendo representante del Frente POLISARIO en Asturias, Cantabria y luego Valencia. Traduce del árabe al español Confesiones de mujer, libro de diversos testimonios de mujeres saharauis. En 2005 se le nombra responsable de cultura en España. Este poeta saharaui ha cedido a la revista Kamchatka algunos de los poemas correspondientes a su última obra titulada De lo sonoro sale el día.

AURORA DE UNA VOLUNTAD

 Venías…

Venías enterrando pañuelos,

cerrando llagas,

llenando los espejos de la noche

de rocío de aurora.

 

Llegaste benévola, pura, triunfal,

derrotando a los agresores,

tú, ocaso de cadenas,

vencedora de la muerte,

Infinita mirada

de indeleble amanecer,

hija del palomar de leones,

amparo de epopeyas,

jubiloso grito de bandera

de ecos encallecidos

nunca mudos.

 

 

 

ACOBARDANDO AL MIEDO

.. Oh mar, oh lamento, oh derretido espanto                                                                                                        P. Neruda.                                                                  

De las torres de los palacios

a ras del sueño

volando descienden

lobos y hienas disfrazados

de palomas blancas.

Y sostienen en sus fauces

un arrullo ahogado,

una pata  de blanca paloma:

blanca como el día en sus pretéritos.

Y aullidos vociferan

y zarpazos infringen

que horadan el aire

y huellan la hierba

de la dignidad de cada día.

Irrumpen en nuestra existencia

extendiendo

lúgubres colores

de días sin nombre,

cerradas ventanas, abandonados balcones,

desoladas dunas, sedientos oasis,

cielos vacíos de cielo

y una abierta y agresiva ceguera

alzada

sobre lo humanamente cotidiano,

lo libremente predecible.

 

Y nos circundan

naufragados caminos

que tiznan el rostro del firmamento

y los pasos hacia el mar

y la sonrisa de los niños

de túneles, cárceles,

mazmorras, “jardines secretos”

y desesperada espera de la esperanza

mientras

los suntuosos pasillos

de los insípidos rascacielos

asesinas palomas engordan

y la indiferencia entona

los discursos de la sordera

y le replica la hipocresía

con estridentes balbuceos

de la nada.

 

¿Cuantos años tiene la noche?

¿Cuantos siglos el silencio?

¿Cuantas sendas envenenadas

la mordaza?

 

¿Y que hacer hermanos, que hacer?

¿Y donde el mar?

¿Y donde el viento?

¿Y donde las manos del día?

 

Y me responde, desde la cárcel negra,

una voz de mujer.

Alzando los dedos

en señal de victoria,

con cara ensangrentada,

de serena y firme mirada:

El mar, hermano está

en vuestras manos.

El viento está en vuestra voz,

el día y sus manos

en vuestros encendidos pasos.

Hermano: La noche de los esbirros

es perecedera.

El derretido espanto de sus fechorías

lo estamos acobardando.

Que la aurora nace de un grito

Y nace

del rechazo de la muerte

muriendo por la vida.   

 

 

MI ESCUELA, PAZ SE LLAMABA.

 

Siembran, los agresores, la tierra

-que vida es y esperanza

de oquedades opacas

de estremecedores alaridos

y fúnebres silencios.

Alambradas, minas, radares

que defienden trincheras y muros.

Muros que separan hermanos,

esposos, amigos, familias.

Muros que defienden catervas invasoras;

Soldaditos que esparcen muerte,

odio y dispersión propagan.

 

Y mi patria sigue encadenada.

Mi tierra sigue herida.

Diseminada por cercos

y herrumbrosas siembras  de la nada.

Mi casa vacía  de mi vida:

Hoy solo, ahí, anida

la gélida voz de la ausencia.

 

Y mi escuela Paz se llamaba,

paz se sigue llamando

pero desde que irrumpieron

las hordas sanguinarias

solo conoce muros, minas,

abandono, guerra, muerte,

silencio, silencio, silencio…

Mientras

un rebelde bramido nuestro

en lomos de esperanza marcha

y con abnegadas manos

de sol a sol

ahí golpea,

de luna a luna golpea

galopando hacia la vida…

 

                                                        

NO OLVIDO

 

No olvido, compañera,

la inminente presencia

de días atrapados,

de amaneceres mutilados

en la lóbrega garganta

de las noches de exilio.

 

Ni mis años

temprano vividos y roturados

en mis calles natales.

Añoradas hasta la demencia.

 

Mi tierra. Lugar de donde vengo.

A donde voy.

Encadenada nación.

Razón de mi diáspora,

de mi lucha y mis alas

que no cesan

porque se saben esperados.

Luna de espera.

 

Luna para la nueva primavera.

Luna de algodón, de pasos, de  espera…

El rocío busca sus huellas en espinas de acacia

y busca el mar en olas de desierto y abismo.

Y el mar sale de sus aguas en pos de sí mismo.

Los cervatillos recuerdan un pasado libre

y en jacas de nostalgia huyen

de los despiadados dardos

de los cazadores.

 

Las dunas aguardan voces

y ecos del pasado

en las tardes de Layuad,

Pero nadie vendrá esta tarde,

nadie vendrá…

 

En las mañanas  de Layuad,

las miradas de los camellos escarban

en el sol de poniente y hurgan

inquiriendo por Auserd , por Ain El Beída,

por los piélagos de la infancia.

Y los recuerdos son salmos

y  moaxajas y versos de Job

que acechan el  regocijo del reencuentro.

 

¿Pero quién vendrá esta noche con el rugido del viento?

Remolinos, ventiscas, balidos, bramidos,  quejidos y

lamntos

emergen de los poros de las cuevas:

Las ánimas han vuelto de nuevo a la Leyuad,

con el alba vendrá la mar y su blanca espuma

y los chiquillos  jugaran de nuevo

en cauce del río.

 

 

* Layuad: Lugar del Sahara Occidental situado al sur del país. Hay allí unas cuevas que son famosas porque  se dice que hay espíritus.

*Auserd: Aldea del sur oeste del Sahara Occidental, hoy ocupada por Marruecos.

*Ain Beida: Un hermoso lugar  de la costa suroeste del Sahara  occidental.

 

EL MAR DE ISLA NEGRA

(Canción a Pablo Neruda)

Parral te vio nacer.

Las lluvias de Temuco.

Santiago y su frío,

sus miserias y tu hambre.

Tus sueños, tus zapatos.

Tus soledades infinitas:

Para nacer has nacido

y has vivido, lo confiesas.

 

En el eco del silencio.

En el obstinado tedio

de los días de Rangún,

anhelando Marisol,

Marisombra y Albertina,

llegaste tú, sin tornasol

a los celos de Josie Bliss

y sus cuchillos de cocina.

 

El mar de isla negra

besa tu frente de luna.

Las olas de los ríos

de tus veinte luchas y una

cantan odas que logran

matar a los que matan.

 

 

Adalid nuestro que estás

en los cielos terrenales,

en el brillo de un recuerdo,

en el arrojo, en la duda,

en auras crepusculares y en infinitas tentativas

como el hondero entusiasta,

como el capitán en sus versos.

 

Y estas, por siempre estarásen escuelas y trincheras,en sueños de colegialas,

en delirios de Pinochet,

en zozobras de Videla,

en la mente de Allende,

en la mochila del Che,

en las musas que preciso

y en el aire necesario.

 

El mar de isla negra

besa tu frente de luna.

 Las olas de los ríos

de tus veinte luchas y una

cantan odas que logran

matar a los que matan.

 

Y estas, por siempre estarás

en este canto que nos brota

como oda sin lamento

que rompe las tinieblas

en estas saharauis sendas

de exilio e intifada,

de presente y ardua lucha.

 

Y combatimos invasores,

hordas de la injusticia

y luchando, esperamos

que un día sobresalga

con los sonidos triunfales.

que sale de los sonoro

el día y sus arpegios.

 

El mar de isla negra

 besa tu frente de luna.

 Las olas de los ríos

de tus veinte luchas y una

cantan odas que logran

matar a los que matan.

 

 

                     ECO DE  NUBES.

 

 

Designio grácil que nos mima            ..¿Qué silencio poblado de ecos?

Oquedad, silencio, vacío.                                                        P. Neruda.

Rebelión baldía ante lo inevitable,

eco de roznidos.

 

Oasis infinito y breve

que se nos escapa

-y aunque solos-

nos sentimos acompañados

y nos bastan imágenes, monólogos

y retazos de tiempo.

 

Beso del desvelo,

en los pliegues del alma

Mirada del afecto

que nos hechiza,

que no queremos que se apague

y vislumbrados oímos

la melodía de las nubes,

cuando sólo nos oímos

a nosotros mismos.

 

Dicotomía del alma

que vaga en los párpados.

Desierto amado,

mar repudiado

que nos abraza y que abrazamos,

tan quedamente,

dentro,

muy dentro

de la multitud que es

uno mismo.

 

 

VIENES Y TE VAS

 

Vinieras y te fueras dulcemente

  1. Aleixandre

 

Vienes y te vas dulcemente

de este lugar,

de este camino,

de esta cálida sonrisa

que engendra batallas,

cantos

y un porvenir que cabalga solitario,

mientras degüella

tinieblas, injusticia y exilio.

Vienes…

Vienes derrochando incertidumbre

y alean en tus ojos

irresistibles llamas como soles,

como abrasantes ascuas

que quemando alivian.

Y tu grácil y rebelde cabello

auras de vida va sembrando

y furiosas olas

que se baten

en las entrañas de mi sangre.

 

 

¡Ah, mujer!

¿Qué secretos buscan tus ojos?

Esperanzadores como la aurora

locos como el azar.

Tus ojos universo por donde

borra distancias el hechizo.

Dime: ¿qué cuerda locura

transmiten tus palabras?

¿Qué ávido deseo

se anida en tu boca?

 

 

¡Ah, mujer!

Alegre tristeza que reclamo,

triste alegría que requiero,

apacible presencia que devora

los minutos, y se aleja

mientras

la ausencia cunde en mi alma

y nace en tu corazón mi refugio.

 

 

          LAS PALABRAS

 

 Las palabras,

a veces, las palabras

a brotes de hechizantes arrullos

como silentes aves se posan

lloviendo leve, profundamente

un olor de albahaca

un corazón en llamas

una dicha de doble sentido,

una anatomía de dicha

donde se confunde el mira,

el toca, el gusta, el huele,

enfilados en ansia de tímpano.

 

Incipientes palabras,

alados verbos,

yertos hilos, insomnes fonemas,

embelesador cutis de voz

y nupcias de oído y lengua

en alfombras de teléfono.

Sé que las voces han atracado

en la ribera de aquello.

Aquello que el pudor

y el espectro de la duda

anhelan atenuar.

Pero… la plática telefónica

de sintaxis pronta,

la cálida caricia de oído

el poético juego,

La afinidad, la dulzura

del encuentro telefónico

disipan su timidez

y mi temor al ocaso

de este alba que avanza.

 

 

Las palabras,

a veces las palabras,

las tupidas, las transparente

hijas de lo que pensamos,

aletean, vuelan y vuelan,

trazando confines de Venus.

 

A veces las palabras

absorben de los ojos su brillo,

su esencia, su semántica

y aletean,

revolotean y se posan

en aquel lugar, en esto

que tenemos entre manos

y a donde el cutis de tu voz

irremediablemente me lleva.

 

…Y a veces las palabras

susurran una dicha del doble sentido,

la dicha palabra del indeleble

y cierto alba que despierta.

 

 

A LA DERIVA

     (Elegía)     A: Bachir Mohamed Ali.        

 

Me abandonó la vida

cuando dejó de alumbrarla

tu risa.

El brillo cautivador de tus palabras.

Las azules palomas de tus manos.

El encanto de tus cansinos pasos.

Tu encendida rebeldía.

Tu amor por la justicia.

Tu generosidad sin medida:

tú, el más hermoso amanecer

en mi vida.

Se me fue la vida

y la alegría de vivirla

y solitario y solo,

solo, solo y solo.

Cien mil veces solo

me hallo…

si me hallo…

No hay presencia

que me haga compañía.

No hay palabras

que me alivien

y solo soy fuerte

si te lloro

y solo existo

si te pienso.

Inexistente, roto, roto

-no derrotado-

vivo, solo, porque tú

no quieres verme muerto.

 

Ya no estoy en este mundo

ya no estoy en este antifaz,

en esta guarida de infamia

en este asfalto de injusticia

donde las tardes engullen niños.

 

Y solo…

Solo, solo y solo.

Cien mil asesinas

soledades me habitan.

Negras aves me visitan.

Dagas, gumías, puñales,

cuchillos, navajas, sables,

enloquecidos y hambrientos alfanjes

me horadan

y solo me ampara el dolor,

el dolor y sus ancestros.

 

Silenciado tú -frondoso árbol

de ternura y esperanza-,

taladrada tengo el alma,

bañado en hiel el pasado,

naufragado el porvenir

y entre embravecidas aguas del presente

y a la deriva…

me aferro a lo que fuiste

hijo mío.

 

 

Y maldigo en día que no inicie

tu imagen.

Y maldigo la noche que no lo arrulle

tu recuerdo.

Y solo viviré porque tú

no querrías verme muerto.

Y viviré -mientras me duren los siglos-

en el corazón de tus palomas,

en el relincho de tus musas,

amaneciendo atardeceres,

alentando vientos contra silencios

y contra atropellos, rebeldías.

 

En tu memoria, en tu recuerdo:

 

tú, el más hermoso amanecer

 

de mi vida.

 

Tú, Bachir, hijo mío.

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