K A M C H A T K A

Revista de análisis cultural

Atsum Nimal: “Crítica y salvación”

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Atsum Nimal (Smara, Sahara Occidental, 1982) es escritor saharaui residente en Valencia. Ha cultivado el cuento, la novela y el ensayo en hassania, el árabe dialectal hablado en el Sahara. Este es su primer relato en español. Actualmente, y a la espera de regularizar su situación legal en España, está trabajando desde hace tres años de camarero en un céntrico bar de la ciudad de Valencia.

Crítica y salvación

A Virginia González

Nota previa de Mustapha M-Lamin A.

Hace aproximadamente un mes, cuando   cababa de llegar de un viaje al Sahara, mi amigo Atsum me envió un correo con un archivo adjunto y al que no presté demasiada atención. Ni siquiera lo abrí. El asunto era una pregunta: “¿publicable?”. Hace dos días, mientras buscaba correos recibidos por esa fecha, volví a dar con ese correo y lo abrí. Una escueta línea decía lo siguiente: “Mustapha, me gustaría que publicaras este relato en algún medio o revista, pero con dos condiciones: 1) que lo firmes tú; y 2) que aparezca una dedicación a mi amiga Virginia González. Gracias. Un abrazo”. Le contesté que solo puedo cumplir la segunda de sus condiciones, pues la autoría de un texto es intocable y un estudiante sin acabar el máster de Estudios Hispánicos no puede atribuirse la autoría de un texto ajeno: sería un plagio, un robo. Hace dos días Ángela Martínez me escribió pidiendo la colaboración de algún escritor o poeta saharaui. Dejo aquí el texto tal cual me llegó, sin alterar la división establecida por el autor y con apenas algunas correcciones ortográficas y de estilo que no han variado en absoluto el texto de Atsum Nimal.

I

Ramírez, Ramírez, no atendéis a razones, siempre andáis detrás de las causas perdidas. Los hermanos Ramírez, registrados en cada fichero, los defensores de todo. Debéis ponerlo en las tarjetas de visita: Angélica y Jorge Ramírez, hermanos y asociados, defensores de todos los que no pueden defenderse. Queda bien la presentación, pero ¿por qué no escucháis, infelices? Muy bien, muy bien eso de querer salvar a África de la hambruna y las guerras, a los saharauis de los marroquíes, a México de los narcos, a El Salvador de las Maras, a Siria del Daesh, a Libia de las mil y una milicias, a Ucrania de Rusia, a Rusia de Putin, a Valencia de la contaminación ambiental, a los niños de las hamburguesas, a los ludópatas de los casinos, a los yonquis de la cocaína, al vino de la Coca-cola y a José Martínez de su adicción a las novelas de investigación de escritor. Son todas causas nobles, pero no le toquéis las narices al Partido, que el Partido es lo que da conciencia, es lo que os dio conciencia, desagradecidos, es lo que explica el mundo, explica su mundo, y abre los ojos. También cierra los ojos, o los arranca. Se los cierra a aquellos que ciega con los cargos y ascensos, a los trepas de americana y pin; los arranca a los que miran demasiado. Cierra bocas, pero da conciencias, porque solo se puede tener conciencia con la boca cerrada, aquí y en todo el mundo. Pero vosotros no, no tenéis suficiente con la radicalidad del sofá y vais gritando que no os representa en cada rincón del mundo y olvidando lo que habéis chupado del Partido. Y aquí estáis, desgraciados, pidiendo clemencia por vuestra mísera existencia. La vida es breve para quien se empeña en complicársela. Merecéis lo que le hicieron a Lumumba, predicadores de la ética, el compromiso, la militancia crítica… ¡militancia crítica!, bastardos, poco vais a criticar a partir de ahora. Nada vais a criticar ya. Militancia crítica, ¡qué ocurrencia! ¿De quién será esta genialidad verbal tan hueca de contenido? Hay que reconocerle la buena sonoridad, puede servir tanto como consigna para despertar conciencias  que como orden para cancelar cuentas corrientes. Aquí estáis, con vuestra militancia crítica, en una situación crítica, críticamente desesperados y suplicando por vuestros míseros cuerpos. Habéis pasado de la militancia crítica a la renuncia crítica y luego a la tortura crítica. Esta es la tercera fase: tortura crítica, reflexivamente crítica. Cierto es, no se puede negar, que estáis en una situación muy lamentable, pero nadie con una mínima preocupación por la marcha del Partido podría compadecerse de vosotros. Hace tiempo que apestabais, nadie os quería cerca y esta es la solución menos dolorosa colectivamente. Infelices.

II

Veinte minutos faltaban para que arranque la conferencia sobre “Compromiso y militancia” en el salón de actos de la facultad. Jorge Ramírez no estaba de buen humor ese día porque el Secretario de Políticas de Militancia del Partido había anulado su participación dos horas antes de empezar la conferencia, por cambios de última hora en la agenda, y ofreció como sustituto, según su responsable de comunicación (generalmente ese papel suele recaer sobre otro, nunca da la cara el afectado), al encargado de estudios sociales, más trepa que una hiedra, decía de él Ramón Moliner. Jorge rechazó y propuso al equipo organizador que el turno quedase vacío como forma de protesta por la descortesía del Secre, experto en anulaciones de intervenciones en salones de actos de facultades. Todo el equipo estaba de acuerdo, sobre todo Ramón Moliner, asqueado por la deriva autoritaria de la dirección del Partido. Angélica Ramírez, hermana de Jorge, propuso que se sustituyera la alocución del Secre por un concierto Pimpinela en Youtube grabado con un móvil de muy baja calidad. ¿Y eso?, preguntó Jorge. Bueno, dijo Angélica, las letras de Pimpinela son profundas, surgen de la realidad y las inquietudes sociales, se adaptan perfectamente al contexto de indignación en el que vivimos porque no se puede estar continuamente buscando el voto de la gente con tan lamentables programas electorales, cuya calidad es solo comparable, materialmente, a la cámara del teléfono móvil; es la mejor forma de contestar a ese desdén del Secre, creo yo, porque, además, es un mensaje claro que emana de la ciudadanía que le dice al político “vete, olvida mi nombre, mi casa, mi cara”; en fin, creo que he contextualizado correctamente la propuesta. Llévala al psiquiátrico, Jorge, dijo Moliner. Mañana mismo, no te preocupes.

 

III

Decidisteis subvertir el orden establecido desde hace décadas, tratar de desestabilizar un proyecto consolidado a base de luchas, y empezasteis a envenenar el ánimo de la militancia. Hasta aquí nadie dijo nada. Ni siquiera recibisteis una amistosa amonestación. Ni siquiera se os abrió un expediente disciplinario. Nada de nada. El derecho a opinar e incluso el derecho a dar un vuelco en cada congreso os fue otorgado por encima de todas las posibilidades que tiene un militante, porque eráis el futuro, los que vienen de la universidad, los intelectuales. Fracasasteis en una y otra cosa. Y ahora, después de un viaje al desierto, volvéis con la estupidez de la disolución final. Escuchad vuestra tontería en el artículo que publicasteis: “El Partido y la militancia acrítica”. Ya el título es cojonero. Pero atentos a esto: “Con los años, ha quedado demostrado que el compromiso ético con las luchas de los más desfavorecidos nunca ha sido una prioridad en la línea de los programas del Partido, más allá de las artificiosas palabras del Secretario General en las declaraciones públicas. Cuando en más de una ocasión apelamos a la militancia crítica, la respuesta siempre ha sido echar tierra por encima de las propuestas más valientes y arriesgadas, esas que devuelven al Partido a su genuina esencia, a los valores con los que fue fundado”, muy precioso todo, las florituras son estupendas, “Después de una larga batalla por encarrilar de nuevo al Partido, son muchos los militantes decepcionados que abogan por abandonar ese compromiso contraído con el Partido. Creemos que la solución no está en el abandono. Ni siquiera está en la creación de nuevas expresiones colectivo-sociales para cambiar el rumbo social. Creemos que la única solución, al menos a nuestro juicio, consiste en la disolución pacífica del partido”, alto, alto, alto, bastardos, ¿cómo que “disolución pacífica”?, menuda patraña. “Son innumerables las razones para sostener que la disolución, aunque dolorosa, es la única solución para un Partido que decidió abandonar los objetivo que le dieron vida y, lo que es peor, renunció a defender sus valores. En primer lugar, la militancia crítica fue neutralizada en cada ocasión que intentó corregir las anomalías del Partido”, ¿de qué “anomalías” habláis, iluminados?, “y muchos y buenos militantes no tuvieron más remedio que abandonar la militancia”. Pues que les vaya bonito, no podéis haberos conformado con eso. Pero no, vosotros seguís erre que erre: “Otra de las razones, y la que resulta más censurable a nuestro entender, es el abandono de toda implicación transfronteriza del compromiso social y político. En nuestro reciente viaje al Sahara, después de varios diferentes encuentros con diversos colectivos, vimos claramente no ya el abandono de las posturas iniciales, sino la asunción de unos nuevos postulados contrarios al compromiso inicial. El Partido no solo no abandona, sino se vuelve en contra de lo que hace dos días defendía. Por ello, creemos que lo único que puede honrar al Partido, si es que aún se le otorga valor al honor en estructuras tan podridas, es el su disolución definitiva”. Muchachos, muchachos, la política hace extrañas parejas de cama, ya lo sabéis, Marruecos es la amante de la que no estás enamorado, como dice un francés, pero con la que te tienes que acostar cada noche. No me seáis bobos, ¿qué me aporta a mí un saharaui?, ¿un turbante o una daráa o una melfa o cómo se llame tanto trapo que llevan por vestimenta? Contesta tú, Angélica, que tu hermano tiene la lengua anulada. Bueno, dice Angélica Ramírez, eso habrá que contextualizarlo: el valor simbólico y afectivo que otorga el individuo desde su subjetividad a ciertos objetos, especialmente cuando forman parte del constructo de una identidad colectiva, debe primar por encima del valor material que… No marees, muchacha, cállate. Solo os ha faltado decir “Conocimos el trabajo deslomador que se nos exigía a cambio de salarios que no nos permitían satisfacer nuestra hambre, vestirnos o alojamos decentemente, ni criar a nuestros niños como las amadas criaturas que son. Conocimos la burla, los insultos, los golpes, sometidos mañana, tarde y noche, porque éramos negros. ¿Quién olvidará que a un negro se le dirigía la palabra con términos familiares no por cierto como a un amigo, sino porque las formas más corteses estaban reservadas a los blancos?”, así habló Lumumba y vosotros acabareis como él, varios tiros en la nuca, descuartizados y sumergidos en cal viva para que no encuentren ni vuestras cenizas. No habrá disolución definitiva, salvo la vuestra.

 

 

IV

En el salón de actos de la facultad Jorge Ramírez presenta al siguiente ponente, Jandro Pardo Balero, ex miembro del Comité Ejecutivo del Partido y experto en militancia crítica y compromiso ético. En su alocución, Pardo Balero, hizo un recorrido por la historia de la militancia crítica, algo que se ha perdido en los últimos tiempos. Sin embargo, añade, desde la irrupción del 15-M existe un ánimo de reconsideración, o eso espero, de cómo deben las directivas relacionarse con su militancia, pues las preguntas que se formulan desde abajo, desde la base, ahora deben hallar respuesta en la cima de la pirámide. La articulación, continúa, de esta relación depende en gran medida del nivel de exigencia de la militancia, que, a día de hoy, está demandando mayor participación. Conviene trabajar, concluye Pardo, para hallar las fórmulas de canalización de ese malestar para fortalecer el Partido, no para desestabilizarlo. Aplausos tímidos. Estómago agradecido, susurra Angélica al oído de Ramón Moliner. El ponente se levanta y se marcha, sin esperar las preguntas. La siguiente ponente, Violeta Gómez Gómez, una destacada activista del 15-M y una sobresaliente activista en Lexicografía histórica, empieza disparando al anterior ponente. Está claro, dice, que el señor Pardo, hombre lúcido donde los haya, opta por nadar y guardar la ropa. Alaba el 15-M y a la vez no renuncia a seguir apuntalando una estructura cuyos cimientos están agrietados, que ha perdido toda legitimidad de representación. Aquí, queridas amigas, queridos amigos, prosigue Gómez x2, lo que está en juego, aparte de una democracia más participativa, no es la supervivencia de un partido, que es un mero instrumento, sino el grado de participación que ha de tener la militancia, esto es, la ciudadanía. No podemos consentir, concluye, que se nos mantenga en la marginalidad durante cuatro años, para luego endulzarnos el oído con palabras dulces y calmantes para amortiguar nuestra indignación. Aplausos entusiastas. “Ovaruda”, grita Angélica desde su asiento.

V

“Nosotros que sufrimos en nuestra carne y en nuestro corazón la opresión colonialista os decimos: todo esto ha terminado desde hoy”, decía ese tal Lumumba. Vuestros padres, Rodrigo y Rosa, que han sufrido en sus carnes y en sus corazones la opresión del paro, ya pueden decir que todo ha terminado desde hoy. En vuestras manos queda joderles la vida o dejar que vivan tranquilamente y sin agobios, ¿entendido? A partir de hoy, Jorgito, sigue escarbando en memorias propias y ajenas y termina tu inútil tesis: la cuantía de la beca ha aumentado significativamente. Ahora eres un hombre nuevo, capaz de distinguir entre el bien y el mal, entre la militancia constructiva y la militancia inútil. Se acabaron las conferencias inútiles y las reflexiones insanas. Angélica, tú tienes que continuar con tus subjetividades poéticas y artísticas que eso se te da mejor que estar criticando el Partido. Y sigue escuchando a Pimpinela y a Alejandro Sanz. Tu beca ha aumentado. Vais a vivir como reyes. Dentro de media hora os recogerá el médico del Partido, os llevará a su clínica, os curará durante días, hasta que desaparezca todo. Volveréis a casita, felicitaréis a vuestros padres por los nuevos empleos, seguiréis militando sin abrir la boca y enterraréis la patética militancia crítica. El Partido sabe lo que hace. Podéis seguir viajando al desierto del Sahara y a los prados bucólicos asturianos, pero sabed que nunca viajaréis solos. Recordad algo: la crítica es la perdición. Esto no volverá a pasar.

Ramón, trae el coche.

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  • Hace 128 años nació Charles Chaplin. En 1940 pronunció este gran discurso en la película "El Gran Dictador".... fb.me/1wzw5oaQ1 2 days ago
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